Morelia, Michoacán, a 03 de junio de 2026.-
“Hoy construimos, desde esta Universidad, un legado que sobrevivirá a nuestra partida, como sobrevivió al martirio el legado de Melchor Ocampo. Lo construimos sabiendo que la historia no juzga por los honores que se reciben, sino por las libertades que se defienden, lo construimos en ese mismo material que él usó para levantar su obra, su convicción, su integridad, su amor por Michoacán y su fe irrenunciable en que la educación libera a las personas de la manipulación, del miedo y de la servidumbre. La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo no se rendirá, porque llevamos el corazón de Ocampo con nosotras, con nosotros”, afirmó la rectora Yarabí Ávila González, durante el acto con motivo del CLXV Aniversario del ilustre michoacano.
Frente a la comunidad universitaria, la mandataria nicolaita enfatizó que Ocampo no gobernó para la gratitud inmediata, gobernó para la historia larga, tras referir que desde la Máxima Casa de Estudios “estamos construyendo, con esa misma vocación y con el mismo sentido de responsabilidad histórica, un legado que no nos pertenece, sino a quienes vendrán en los próximos años”.
En este sentido, externó que cada estudiante que egresa de la UMSNH con pensamiento crítico, con sentido ético y con la disposición de transformar su entorno, es una piedra más en ese edificio que Ocampo comenzó a levantar hace más de siglo y medio. “Ese legado no se hereda, ese legado se construye por todas y por todos”.
Flanqueada por la regente y exregentes del Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo, la rectora sostuvo que, hablar de Melchor Ocampo es hablar de un hombre que encarnó la libertad antes de proclamarla, “fue un hombre de conciencia antes de ser hombre de poder”.
Ávila enfatizó que una de las semejanzas profundas que comparte la vida del célebre michoacano con el espíritu que anima a la casa de estudios, es la convicción de que la libertad de pensamiento y la libertad de conciencia son indivisibles, que forman una sola sustancia que ningún decreto puede separar sin destruir a ambas. “Así como Ocampo confrontó la escolástica del siglo XIX, la Universidad Michoacana se niega a plegar el pensamiento crítico ante quien la quiere reducir a un riesgo de controlarla”.
Subrayó que el exgobernador no fue un reformador de salón sino un reformador de campo abierto, y recordó la persecución que sufrió Ocampo en vida, al referir que fue desterrado, calumniado y amenazado, “las fuerzas que defendían un orden edificado sobre la desigualdad, sobre el privilegio y sobre el control de las conciencias vieron en él un peligro mortal, y le declararon una guerra que no tuvo tregua”.
La Universidad Michoacana, añadió, conoce esa lógica. Cada reforma que desafía la comodidad, cada política académica que redistribuye el poder, cada decisión que antepone el bien de las y los estudiantes al interés de las inercias institucionales enfrenta su propia versión de esa resistencia.
Ávila sostuvo que cuando Ocampo reabrió el Colegio de San Nicolás, siendo gobernador del Estado, no estaba simplemente reactivando una institución más, sino que, estaba liberando a generaciones enteras de la más sutil de las esclavitudes: la ignorancia manipulada, “con ese acto, devolvió a Michoacán su corazón intelectual”.


